Pre-pretemporada

El Club de Rugby Totana comenzará a competir la próxima temporada en la 2da categoría de la Liga Territorial de Rugby. Por esto, nos han preparado un plan personalizado de entrenamiento de dos meses con el fin de coger la forma física adecuada para realizar la pretemporada. Este es mi programa:

En el test de Cooper realizado previamente a este programa conseguí correr 2450 metros en 12 minutos, por lo que mi estado de forma previo era bueno. El objetivo es conseguir más de 2800 metros cuando acaben estos dos meses, el 11 de junio.

En los entrenamientos de cardio voy simultaneando carrera y bici. Aunque según la tabla debería de hacer carrera de entre 2000 y 3000 metros cada día, esto me resulta escaso y hago ejercicio durante más tiempo, intentando, siempre que puedo, que sea con la bici, pues me gusta bastante más.

En cuanto a los entrenamientos de gimnasio: no me gustan los gimnasios… ejercito los grupos musculares indicados realizando ejercicios en casa con el peso de mi cuerpo: flexiones, dominadas, lagartijas, abdominales, sentadillas… me es posible ejercitar todos los músculos necesarios con unos pocos ejercicios, y como en rugby no es necesario volumen de músculo, sino potencia, evito pisar mis odiados gimnasios.

Los entrenamientos de rugby son los lunes y los jueves de 20:30 a 22:30h.

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Heladas por radiación

Se producen por el enfriamiento de las capas bajas de la atmósfera y de los cuerpos que en ellas se encuentran debido a la pérdida de calor terrestre por irradiación durante la noche. Se produce una estratificación del aire en donde las capas más bajas son más frías y las capas más altas son más cálidas (inversión térmica). Este tipo de heladas se produce en condiciones de viento calmo o escaso, ya que la ausencia de viento impide mezclar estas capas, y además, con cielo despejado que permite una mayor pérdida de calor desde la superficie terrestre. La pérdida de calor es mayor cuando las noches comienzan a ser más largas y el contenido de humedad del aire es menor.

En los suelos cubiertos de vegetación y en el fondo de los valles es más probable que se den este tipo de heladas. En el caso de la cubierta vegetal, esta actúa como aislante entre el suelo y la atmósfera, evitando que el calor del suelo se trasmita con rapidez al aire. Además disminuye la acumulación de calor en el suelo al impedir el ingreso de la radiación solar. El relieve del suelo, por sus diversos accidentes, determina la dirección e intensidad del flujo de aire frío nocturno. Si el suelo tiene pendiente, el aire frío (más denso) buscará niveles más bajos, donde se estacionará y continuará enfriándose. Es por ello que el fondo de los valles es un lugar propicio para la formación de heladas.

Densidad real y densidad aparente

La densidad real viene dada por la relación existente entre el peso de los sólidos del suelo y el volumen de los mismos, no incluye el volumen de poros. Su valor siempre es de 2,65g·cm-3.

La densidad aparente se define como el peso de los sólidos del suelo por unidad de volumen total o aparente del mismo. Es un parámetro que debe ser determinado in situ.

En un suelo fino la densidad aparente es menor, ya que hay más arcilla (partículas más finas) y esta retiene más agua, con lo que su volumen total es más elevado.

Efecto depresivo del nitrógeno

Se produce tras la adición de materia orgánica con una relación C/N alta (paja, por ejemplo). Los microorganismos, al necesitar para su crecimiento más nitrógeno del que tiene la materia orgánica aportada, lo toman del medio. Por ello, los cultivos se ven afectados denotando una carencia temporal de nitrógeno. Al evolucionar los ciclos degradativos el efecto desaparece, pero antes, las plantas han visto reducida su producción a menos que se añada nitrógeno.

Puede dar lugar a nascencia irregular, insuficiencia vegetativa y una mayor sensibilidad a parásitos y enfermedades.

Se soluciona aportando la materia orgánica no descompuesta con mucha antelación a la siembra, y favoreciéndola con una buena aireación, aportando nitrógeno al suelo y activadores del proceso de descomposición (fosfatos y carbonatos).

Fertilidad del suelo

Viene determinada por las relaciones que se establecen entre las características físicas, químicas y biológicas del suelo, y podría definirse como la capacidad de este para suministrar agua y nutrientes a las plantas.

El mantenimiento de la fertilidad del suelo es fundamental. Esta permanece constante en caso de que la entrada de nuevos nutrientes compense a las extracciones que se producen.

Uno de los indicadores más precisos para mostrar el grado de fertilidad de un suelo es el contenido en materia orgánica. En términos generales ésta debe encontrarse entre un 2% y un 3%, en función de si se trata de un suelo más arenoso o más arcilloso.

La materia orgánica desempeña numerosas funciones: incrementa la capacidad de intercambio catiónico, regulariza los niveles de disponibilidad de nutrientes, activa la edafogénesis, incrementa el poder tampón del suelo, favorece la formación de agregados reduciendo la erosión al comportarse como un cemento, mejora la infiltración y retención de agua, contribuye a reducir las pérdidas de agua por evaporación, intensifica la aireación del suelo e incrementa la actividad biológica del mismo (favoreciendo el desarrollo de fauna auxiliar y microorganismos que contribuyen a mejorar la nutrición de las plantas y el control de plagas y enfermedades).

También interfieren factores físicos como la textura, la estructura o la porosidad, y químicos  como el pH y la capacidad de intercambio catiónico.

Cultivos sin suelo

Los cultivos sin suelo (en adelante CSS) aseguran el futuro agrícola, pues nos proporcionan una máxima eficiencia energética y en el uso de recursos; además, permiten independizarse del suelo y de todos sus problemas, controlar parámetros, aplicar plaguicidas… y facilitan la recogida y la reutilización de lixiviados.

El concepto de hidroponía proviene del latín Hydro (agua) y ponos (trabajo o cultivo). Los primeros sistemas se inventaron a mitad de siglo pasado (Woodwark, Gericke…) y fue en los años sesenta cuando se comenzó con la aplicación de plásticos y /o lanas de roca.

La implantación de CSS se justifica si atendemos a la gran implementación de la producción, la calidad y la precocidad de las cosechas. Además, permite evitar los factores limitantes del suelo y aumentar la eficiencia energética referida al peso de las cosechas. La superficie en España ha aumentado de un 0,1% en 1985 a un 10% en 2010.

Atendiendo al tipo de sustrato empleado, puede realizarse una sencilla clasificación:

  • Sistemas hidropónicos en medio líquido: en ellos, la raíz se encuentra continua o intermitentemente sumergida en una solución nutritiva completa o parcialmente (NFT, hidroponía de flujo profundo, NGS, sistemas flotantes, aeropónico).
  • Sistemas en sustrato sólido: la raíz se desarrolla en sustratos más o menos porosos, a través de los cuales se hace circular solución nutritiva (hidropónico en bancadas o surcos, en sacos, en contenedores individuales y canales, enarenados -no son CSS pero pueden manejarse como tales-).

La gran ventaja que proporcionan los CSS es que nos brindan la oportunidad de mantener unas condiciones óptimas para un máximo rendimiento fotosintético y aprovechamiento de azúcares y energía. Todo de forma uniforme para cada una de las plantas, por lo que es esencial tener uniformidad en el cultivo para que el manejo sea óptimo para cada individuo. Con todo esto se consigue incrementar notablemente el rendimiento de los cultivos.

Todo esto es muy bonito, pero para poder trabajar con éxito es necesario cumplir una serie de requisitos: es necesario un correcto dimensionamiento de la red de riego y un buen equipo, siendo imprescindible el uso de emisores autocompensantes y antidrenantes; el riego debe aplicarse a la demanda; el sustrato se elegirá en función de la experiencia y la tecnología con la que se cuente; además, han de tenerse en cuenta la colocación de los contenedores, su altura y los sistemas de recogida y reaprovechamiento de drenajes.

SUSTRATOS DE CULTIVO

Un sustrato de cultivo es el medio material donde se desarrolla el sistema de raíces. Tiene un volumen limitado, en el cual debería existir una baja capacidad tampón y una buena capacidad de retención de agua a bajas tensiones. El objetivo buscado es obtener una adecuada relación agua/aire, siendo ambas siempre lo más altas posible, pues esto proporcionaría una gran aireación y una gran disponibilidad de solución nutritiva fácilmente asimilable.

Aunque genere residuos, muchos de ellos pueden volver a aprovecharse, al igual que sus subproductos.

Se elige en función de la calidad, disponibilidad, coste, sistema de cultivo, experiencia en el manejo, etc. El sustrato ideal no existe, lo que existe es un manejo ideal para cada sustrato, con lo que su puesta a punto lleva un tiempo.

Los sustratos de cultivo pueden clasificarse en función de su origen en:

  • Naturales orgánicos: turbas, serrín, fibra de coco, cascarilla de arroz, compost, algas, corteza de pino, fibra de madera, humus de lombriz, etc.
  • Naturales inorgánicos: no han recibido un proceso previo salvo una homogeneización granulométrica. Se trata de gravas, arenas, sepiolita, materiales volcánicos, zeolita, etc.
  • Sintéticos: espumas de poliuretano, poliestireno, espuma de urea formaldehido.
  • Según su actividad pueden ser:
  • Inertes: no interactúan con la nutrición del cultivo, sólo actúan de soporte y mantienen una adecuada relación aire/agua.
  • Químicamente activos: interactúan con la solución nutritiva.

Según su granulometría tenemos:

  • < 3mm: arenas, perlita, lana de roca, coco, turba, etc. Son la gran mayoría de los más utilizados.
  • > 3mm: gravas, lavas, pumita o tezontle de granulometría gruesa.

PROPIEDADES FÍSICAS EN RELACIÓN AL MANEJO AGRONÓMICO

Una adecuada relación aire/agua es fundamental, pues una gran aireación repercutirá de manera negativa en la hidratación de la raíz y una excesiva hidratación hará lo propio con la respiración de esta. Por tanto, es primordial que el sustrato de cultivo elegido goce de una buena relación aire/agua.

La colocación de los sacos o contenedores también influye decisivamente en las propiedades de un sustrato, pues colocaciones verticales proporcionan mayor aireación pero menor cantidad de agua. En función de las características del sustrato elegido se optará por una colocación u otra.

Es necesario abrir unos orificios de drenaje para evitar problemas creados por láminas estáticas de solución nutritiva. La manera correcta de realizar estos es haciendo cortes en forma de “L” en los laterales y la zona inferior de los sacos.

El riego se aplicará a la demanda cuando se agote un 5-10% del agua útil, compensando esta y añadiendo un porcentaje de drenaje. El agua útil representa el agua fácilmente disponible más el agua de reserva.

PROPIEDADES QUÍMICAS

La CIC (Capacidad de Intercambio Catiónico) define la cantidad de iones que son adsorbidos por las superficies de las partículas sólidas constituyentes del sustrato. Depende del pH y del contenido y composición de la materia orgánica y arcilla de la fase sólida. Los sustratos con elevada CIC están mejor adaptados a tecnologías menos precisas y usuarios con menor experiencia en el manejo de CSS. Por el contrario, los sustratos con baja CIC permiten un estricto control de la nutrición mineral del cultivo, con respuestas más rápidas debido a la posibilidad de modificar de forma más acelerada la composición del entorno radical; esto puede ser bueno o malo en función de si el cambio es una corrección o un error humano. En cualquier caso, correctamente manejado, el potencial de un CSS no va a depender de la CIC del sustrato.

El pH proporciona una capacidad tampón ante cambios químicos de la solución. Una mayor capacidad para amortiguar corresponde a sustratos de tipo orgánico y con elevada CIC. Puede corregirse con aplicaciones de nitrógeno amoniacal y /o ureico.

Debe haber una ausencia total de sustancias fitotóxicas tales como NaCl en los sustratos que hayan podido estar en contacto con aguas marinas (fibra de coco, algas, arena) o taninos en las cortezas.

PROPIEDADES BIOLÓGICAS

Es imprescindible la ausencia de patógenos y/o semillas de malas hierbas. Si es necesario, se sometería al sustrato a un proceso previo de compostaje para eliminarlos.

Los sustratos no inertes deben estar biológicamente estabilizados. Para asegurarse esto se hacen respirometrías en las que el consumo de oxígeno ha de ser muy cercano a cero.

Hay que tener en cuenta la retención temporal de nitrógeno que pueden causar los microorganismos presentes en el sustrato, pues provoca una deficiencia temporal de este elemento especialmente al inicio del cultivo, aunque al poco tiempo volvería a ser liberado y el sistema se estabilizaría.

Lucha biológica

Fruto del desarrollo agrícola vivido en las últimas décadas, han desaparecido un enorme número de plantas silvestres de nuestros campos. La recuperación de áreas “no cultivadas” es un importante objetivo para el control de plagas en agricultura, pues suponen un hábitat óptimo para las aves e invertebrados que se alimentan de ellas, además de proporcionar funciones de protección para el cultivo y el medio ambiente.

La Agricultura ecológica trata de crear unas condiciones adecuadas para que enemigos naturales (pájaros, lagartijas, arañas, insectos, nematodos, virus, bacterias, hongos) estén presentes de forma natural, y en cantidad suficiente, con el fin de ser capaces de realizar un correcto control de plagas.

Los insectos caracterizados como enemigos naturales o fauna auxiliar pueden ser divididos en parasitoides o depredadores.

INSECTOS PARASITOIDES

Cuando son larvas, los insectos parasitoides se alimentan del interior de los individuos adultos o de los huevos. La mayor parte de los parasitoides son avispillas o mosquitas y atacan a orugas de mariposa, pulgones, larvas de escarabajos y moscas.

Las familias con un papel más importante para el control de insectos plaga son los bracónidos (destacan Apanteles glomeratus – que ejerce un control muy efectivo sobre las orugas de la col- y los dípteros Opius concolor, Pachycrepoideus vindemmiae y Diachasmimorpha longicaudata), los ichneumónidos (parasitan sobre todo larvas y crisálidas de lepidópteros), los afelínidos (controlan lepidópteros, cochinillas, mosca blanca, pulgón, psilas, etc., dentro de ellos se encuentra el género Encarsia, que contribuye al control de la mosca blanca) y los tricogramáticos (controlan plagas como Ostrinia nubilalis, Heliothis sp. o gusanos grises).

En cuanto a las moscas, la familia de los taquínidos es la más importante, pues controla lepidópteros, chinches y larvas de escarabajo.

Todos los estados de desarrollo de los insectos plaga están sujetos al ataque por parasitoides.

INSECTOS DEPREDADORES

Son aquellos que en estado de larva o adulto matan al insecto plaga mediante un ataque directo, además, requieren de un gran número de presas para alimentarse. Suelen ser generalistas (se alimentan de insectos de distintas especies) y, por ello, son hábiles para controlar distintos insectos plaga.

Existe una gran variedad de depredadores que pueden mantenerse en los setos. Entre los “escarabajos” pueden destacarse las siguientes familias:

  • Carábidos: las larvas y los adultos de esta familia son importantes depredadores, especialmente de orugas, pupas y adultos de lepidópteros. Suelen ser nocturnos y se establecen en lugares protegidos y con cierta humedad, por lo que se ven muy favorecidos por la presencia de setos y cultivos de cobertura.
  • Estafilínidos: son depredadores de huevos y larvas de mariposas y otras plagas que se alimentan de follaje. Su tamaño es de entre 0,7 y 25 milímetros.
  • Coccinélidos: depredan tanto en estado adulto como en estado de larva, entre otros a pulgones y cochinillas. La mariquita se encuentra dentro de esta familia.

En otro de los grupos de enemigos naturales podemos enmarcar a los “chinches”. Estos tienen un aparato bucal chupador mediante el cual se alimentan de áfidos, huevos y otros insectos de cuerpo blando. Podemos destacar:

  • Antocóridos: suelen localizarse en las flores y depredan ácaros y trips (30 – 40 al día). A esta familia pertenece el género Orius.
  • Míridos: entre ellos encontramos a Dicyphus tamaninii y Macrolophus caliginosus, que contribuyen al control de mosca blanca en cultivos hortícolas al aire libre.

Otro grupo pertenece a la familia de las “crisopas”, insectos de color verdoso, con alas transparentes y muy venosas. Sus larvas son depredadoras de áfidos, aunque también atacan a otras plagas agrícolas, como escamas, psílidos, ácaros, huevos de mariposas, etc. Pueden alimentarse también de néctar y polen, por lo que es fácil encontrarlos en zonas naturales con presencia de hierbas, arbustos y árboles.

También hay “moscas” depredadoras de insectos nocivos, como las de la familia de los sírfidos. Son de pequeño tamaño, colores negros, café, metálicos, verdes, amarillas, naranja… por lo que es muy sencillo confundirlas con abejas o avispas. Ponen los huevos entre las colonias de pulgones para que sus larvas tengan de qué alimentarse. Estas son muy voraces, llegando a consumir un pulgón por minuto. Los adultos se alimentan de néctar y polen, por lo que también tienen un importante valor como polinizadores.

Existen otros enemigos naturales muy importantes en el control de plagas, como las hormigas, las arañas, las mantis y las avispas.

BIBLIOGRAFIA

Buenas Prácticas en Producción Ecológica, Funcionalidades de los setos. Gloria Guzmán Casado y Antonio Alonso Mielgo, MARM 2008.