Mi historia con la DA

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Con el fin de iniciar mis estudios universitarios, allá por el año 2004, decidí mudarme a Murcia a un piso de alquiler junto a unos amigos. Como la enorme mayoría de los estudiantes, mis hábitos de vida cambiaron drásticamente, en especial los alimenticios. Pasé de una dieta saludable a otra basada en la ingesta de productos prefabricados y congelados. Esto, junto a un tratamiento médico, para mi incorrecto, fueron los desencadenantes de algo que acarreo desde ese momento: dermatitis atópica (DA).

En unos pocos días pasé de tener una piel envidiable a encontrarme con el cuerpo lleno de heridas y escamas que supuraban un líquido amarillento y que incluso sangraban debido a la sequedad y tirantez a la que estaba sometida mi piel. Apenas me podía mover.

Tras un mes de sufrimiento y búsqueda de un diagnóstico, empecé a tomar los ya famosos “corticoides orales” que todos los atópicos del mundo conocemos. Imagina cual fue mi sorpresa cuando en tan solo dos semanas volvía a estar como al principio, con mi piel totalmente limpia.

Pero la historia no acaba ahí, en unos pocos días empezaron de nuevo a aparecer los eczemas, aunque conseguía controlarlos a base de corticoides tópicos y no tópicos (en casos de extrema urgencia) y mucha fuerza de voluntad.

La enfermedad iba y venía, aparecía siempre a su antojo y sin motivo aparente (o eso pensaba yo…). Los tratamientos médicos, y el sedentarismo al que yo mismo me sometía al creer que lo que me provocaba la DA estaba en el ambiente, en la calle, ha hecho que mis articulaciones estén algo desgastadas, en especial tobillos y rodillas, y que mi cuerpo se resienta tras estos ya 8 años de búsqueda de una solución.

Hace dos años, tras un pequeño brote, empecé a indagar en internet y a relacionar hechos del pasado en busca de respuestas, pues ya estaba cansado de los médicos y, sobre todo, notaba que mi cuerpo no era el mismo. Esto me llevó a creer que mi problema está basado en la alimentación, aunque siempre viene ayudado por algún otro condicionante “externo” que desconozco.

Volví a hacer deporte de forma regular y empecé a mirar mucho qué alimentos formaban parte de mi dieta, intentando evitar al máximo aquellos con alto contenido de grasas y/o azúcares. Desde este momento mi cuerpo empezó a reaccionar de manera positiva, mis articulaciones comenzaron a desoxidarse, ya apenas noto molestia en rodillas y tobillos, perdí 14 kg., y mi calidad de vida mejoró de forma espectacular, aunque de vez en cuando surgía un pequeño eczema que desaparecía en poco tiempo con un poco de ayuda médica.

Gracias a la dieta que recomienda Felipe en su blog http://curadermatitis.blogspot.com.es/, al fin parece que he conseguido controlar completamente el problema, y sin uso alguno de ningún medicamento.

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