Efectos fisiológicos de las principales fitohormonas

Auxinas, Citoquininas y Giberelinas son las principales fitohormonas reguladoras de procesos fisiológicos de las plantas. Se trata de sustancias químicas creadas por los tejidos vegetales de las plantas, a diferencia de las hormonas animales que son generadas en glándulas, y que actúan en lugares diferentes a los de su síntesis gracias al transporte por xilema y floema. Los procesos fisiológicos que regulan no dependen de la acción de una sola fitohormona, sino de la interacción de varias.

AUXINAS

Son responsables de la elongación celular y del crecimiento de frutos. Estimulan la formación de raíces laterales y adventicias. Facilitan el cuajado y el desarrollo de frutos y retardan la abscisión de hojas y frutos. Participan en la producción de etileno y en la dominancia apical e influyen en determinados tropismos.

Se producen en los ápices de los coleóptilos y en los meritemos apicales.

GIBERELINAS

Promueven la elongación y la división celular y el crecimiento de los meristemos subapicales. Sustituye las necesidades de frío para floración e inducen a la partenocarpia. Eliminan la dormición de yemas y semillas y retrasan la maduración de frutos.

Se crean en órganos vegetales jóvenes en crecimiento.

CITOQUININAS

Participan en la división y el alargamiento celular y en la formación de órganos. Estimulan la pérdida de agua por transpiración. Retrasan la senescencia de hojas y activan el crecimiento de yemas laterales. Eliminan la dormición de yemas y semillas. Inducen partenocarpia y el crecimiento de la raíz.

El responsable de su producción es cualquier tejido en división celular (cambium, meristemos apicales, semillas, ápices radiculares).

Apuntes de Fitorreguladores, 3ro Ingeniería Técnica Agrícola.

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Clasificación de las hierbas según su ciclo vital

  • Anuales: plantas que completan su ciclo biológico en un año.
  • Bianuales: necesitan dos años para completar su ciclo biológico. Durante el primero desarrollan órganos vegetativos y en el segundo florecen. Es frecuente que presenten exigencias particulares en vernalización, fotoperiodo, temoperiodo, etc.
  • Perennes: permanecen largos periodos de tiempo en el suelo, multiplicándose por semilla o vegetativamente.

Inducción floral

Cambio fisiológico que se produce en un determinado momento en algunas yemas vegetativas y que condiciona su evolución a yema fértil (de flor o mixta); es seguido de una diferenciación morfológica (diferenciación floral). Las yemas inducidas florecerán en la primavera siguiente.

Ocurre a finales del periodo de crecimiento primaveral, entre junio, julio y agosto en España. En los frutales de pepita es posible distinguir las yemas inducidas ya en otoño; mientras que en los de hueso no puede hacerse hasta la primavera siguiente.

La inducción floral tiene lugar sobre madera de dos años cuando se trata de frutales de hueso. Si hablamos de frutales de pepita, esta es sobre madera de tres o más años.

No deben descuidarse los árboles una vez realizada la recolección, pues es muy perjudicial en caso de albaricoquero, cerezo y variedades muy precoces de otras especies. Esto es porque la inducción tiene lugar después de la cosecha y, por tanto, un mal cuidado redundará negativamente en la floración del año siguiente.

Tuta absoluta

Este lepidóptero, originario de Sudamérica y muy extendido por la cuenca mediterránea,  afecta especialmente al tomate, aunque también a otras solanáceas como la patata, pimiento o berenjena.

La larva no llega a 1mm de longitud, es de color verdoso, con la cabeza más oscura, y tiene 6 patas. El adulto es grisáceo y algo más grande que la larva. Las puestas son blanquecinas y al madurar se vuelven anaranjadas.

En condiciones de clima favorable es posible encontrar más de 10 generaciones anuales. El inicio de la actividad del insecto se produce en primavera, cuando las hembras realizan sus puestas sobre las hojas. A partir de este momento pueden encontrarse al mismo tiempo tanto adultos, como larvas o huevos.

Las larvas crean graves daños en los cultivos, pues realizan galerías en hojas, tallos y frutos. Las galerías en las hojas son características ya que dejan intacta la epidermis, por lo que quedan transparentes y permiten visualizar larvas, pupas y excrementos, en caso de que los haya.

Sin embargo, el daño más grave es el creado en los frutos al penetrar en su interior. Suelen entrar por la zona del pedúnculo y deprecian por completo al producto.

Los controles químicos son más efectivos en estado larvario y las materias activas empleadas son abamectina y spinosad.

Diversos insectos depredadores son muy útiles para controlar esta plaga, como Nesidiocoris tenuis o Macrolopus caliginosus. También algunos parasitoides como Trichograma evanescens.

Es conveniente eliminar todos los restos de plantas pertenecientes a las solanáceas que puedan servir de refugio al insecto. La colocación de trampas con feromonas y agua también puede ser útil, al igual que la eliminación de órganos dañados por la plaga.

Tetranychus urticae

Esta es una plaga polífaga capaz de afectar a casi cualquier especie. Aunque se le conoce vulgarmente con el nombre de “araña roja”, esta no es un arácnido sino un ácaro.

Su coloración es variable, pueden encontrarse individuos tanto rojos como de color amarillento pálido. Una característica común, independientemente del color, es que poseen dos manchas oscuras en su dorso, más fáciles de reconocer en individuos de color claro.

En zonas de inviernos suaves puede ir sucediendo sus poblaciones durante todo el año, llegando a unas 10 anuales. Normalmente tiene entre 6 y 8 generaciones, las cuales se completan con mayor velocidad en los meses más cálidos y secos. En las zonas frías, los adultos invernan hasta llegar la primavera.

Sus daños son visibles en hojas y frutos, pues sus picaduras provocan abultamientos, manchas y desecaciones. Aunque su tamaño es diminuto (no excede los 0,5 mm), no es nada difícil de reconocer, pues forma colonias protegidas por hilos sedosos en el envés de las hojas. Es la respondable del “bigote” del limón.

Para su control pueden realizarse tratamientos químicos, biológicos y culturales.

En cuanto a los primeros, se emplean acaricidas (abamectina, propargita, spirodiclofen, tebufenpirad, etoxazol,) alternando materias activas para evitar la aparición de resistencias. Deben mojarse bien las hojas, pues como ya se ha descrito, las colonias están en el envés y protegidas por seda. Estos tratamientos se realizan si se supera un umbral de infección que podría ser de un 7% de las hojas o un 2% de los frutos.

Esta plaga posee varios enemigos naturales capaces de reducir las poblaciones, pero son ineficaces cuando estas se elevan notablemente en los meses de verano. Entre ellos destacan los ácaros fitoseidos y Nesidiocoris tenuis.

Ya que la plaga se desarrolla perfectamente en clima cálido  seco, es posible combatirla elevando la humedad del ambiente, es decir, pulverizando con agua y manteniendo las plantas en lugares frescos.

El paisaje vegetal de Sierra Espuña

El paisaje vegetal es fruto de la evolución y es un proceso en continuo cambio y transformación. Surge con motivo de factores geológicos (movimiento de placas tectónicas, forma del terreno por la erosión, orogénesis…), edáficos (salinidad del suelo, pH, cantidad de materia orgánica…), climáticos (viento, temperatura, lluvias…), bióticos (competencia entre especies) y antrópicos (acción del hombre).

PISOS BIOCLIMÁTICOS

Debido a que el paisaje depende de altitud, clima y relieve, se ha dispuesto una clasificación en función a los pisos bioclimáticos presentes en Sierra Espuña (establecida por Rivas-Martínez), donde se destacan las comunidades vegetales más llamativas que aparecen en el Parque, así como su localización.

Piso termomediterráneo (0-500 m)

En las zonas de solana se presenta un pinar abierto, acompañado del típico sotobosque mediterráneo. Este hábitat aparece por todo el Parque, excepto en las zonas más altas y en las umbrías.

Está caracterizado por el Pino Carrasco (Pinus halepensis), junto con arbustos como el lentisco (Pistacia lentiscus), la coscoja (Quercus coccifera), el espino negro (Rhamnus lycioides), la jara blanca (Cistus albidus) y la genista (Genista scorpius), matas como el esparto (Stipa tenacissima) y el romero (Rosmarinus officinalis) y algunas hierbas vivaces que aparecen en la estación primaveral.

En las zonas habitadas, El Purgatorio, El Berro, Mortí, alrededores del Canal Trasvase Tajo-Segura y Malavariche, entre otras, se pueden encontrar cultivos de secano y de regadío como almendros y vid de mesa, además de campos de cebada o trigo, servales, nogales, chumberas, moreras, cerezos y otros frutales de hueso.

En la parte baja de ramblas y barrancos la vegetación se torna densa y hacen acto de presencia especies como el baladre (Nerium oleander), la zarzamora (Rubus ulmifolius), el espantalobos (Colutea arborescens) o la zarzaparrilla (Smilax aspera).

Piso mesomediterráneo (500-1300 m)

La mayor parte de la superficie del PRSE pertenece a este piso boclimático y, por tanto, hay una gran variedad de tipos de vegetación.

El hábitat predominante es el típico pinar que caracteriza al Parque, formado por Pinus halepensis  y su sotobosque; pero en este caso, la vegetación se torna más frondosa y densa y, con ello, aparecen otras especies. Tal es el caso de la aldelfilla (Bupleurum fruticosum), la madreselva (Lonicera implexa) o la Rubia peregrina.

En prados marginales, y especialmente en las zonas de umbría, aparece el lastón (Brachypodium retusum), una gramínea de interés especial para la recuperación de espacios mediterráneos degradados.

Cerca ya de los 1000 m de altitud encontramos un paraje denominado “Los Pinos Donceles”, en el que se puede presenciar un denso bosquete de pinos piñoneros que alcanzan una gran altitud debido a la proximidad de los pies. Es por esto que no hay apenas sotobosque, y la mayoría del suelo permanece cubierta por acículas secas de los propios pinos. Este pequeño enclave es herencia de uno de los viveros fijos que se instalaron en Sierra Espuña  durante sus repoblaciones.

A partir de los 1000 m empiezan a hacerse cada vez más notables ejemplares sueltos y pequeñas manchas de encina (Quercus rotundifolia) y quejigo (Quercus faginea), que ya en el Collado Pilón y cerca de la Casa Forestal de La Carrasca forman un bosquete mixto con Pino carrasco.

En la zona de acampada conocida como “Campamento de los exploradores”, aparecen bastantes ejemplares de madroño, otra de las especies características del bosque mediterráneo, que en este lugar tiene especial representación.

En espacios más húmedas, como Fuente Rubeos o la Fuente del Hilo, se puede observar el típico bosque mediterráneo de rivera, en el que además de las especies que aparecen en cotas inferiores, tambien podemos encontrar chopos (Populus alba, P. nigra), olmos (Ulmus minor), almeces (Celtis australis) y sauces (Salix sp.).

En lugares donde hay una mayor humedad e incluso aparecen fuentes o pequeñas acumulaciones de agua, se hace patente la presencia de tréboles, hiedras, helechos como el culantrillo,  musgos, colas de caballo (Equisetum arvense) o juncos (Scirpus holoschoenus).

Entre los 1200 m y los 1300 m de altitud el Pino carrasco comienza a desaparecer en favor del Pino rodeno (Pinus pinaster), que encuentra a estas alturas un lugar adecuado para poder desarrollarse adecuadamente.  Lo acompañan rosales silvestres (Rosa canina), terebintos (Pistacia terebinthus) y madreselvas, entre otros.

Piso supramediterráneo (1300-1700 m)

A medida que ascendemos por el Parque el sotobosque que acompaña a los pinos rodenos varía, y en él se encuentran especies como el cantueso (Thymus membranaceus), la dedalera (Digitalis obscura) o el eléboro (Helleborus foetidus), aunque la presencia de estos, y de otras hierbas que acompañan al pinar, es bastante menor que en cotas inferiores.

Entre el matorral de cumbres destaca la salvia (Salvia lavandulifolia), el endrino (Prunus spinosa), el gordolobo (Verbascum thapsus) y la sabina mora (Juniperus phoenicea). Esta última, ha colonizado parte de la ladera norte del Morrón de Alhama, formando un denso bosque. Sobre los 1400 m, entre el Morrón de Espuña y el Pedro López, podemos encontrar una mancha considerable de pino blanco (Pinus nigra).

En la umbría del Morrón de Alhama, a unos pocos metros al este del bosquete de sabina mora, hacen acto de presencia unos árboles de hoja caduca cuya mejor representación en la región se da en este enclave, por lo que se encuentran clasificados como “en peligro de extinción”. Se trata del Arce de Montpellier (Acer monspessulanum).

En los roquedos, donde tan solo unas pocas especies pueden sobrevivir, se pueden encontrar hiedras (Hedera helix), el pinillo de oro (Hypericum ericoides) o la flor de la estrella (Lapiedra martinezii), esta última un endemismo de Sierra Espuña.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Sierra Espuña: Su historia y naturaleza. Guía ambiental para visitantes. Filo Provencio Ruiz y Manuel Águila Guillén. 1991.
  • Figuras para la protección de Áreas con interés natural en la Región de Murcia. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. 2004.
  • Flora básica de la Región de Murcia. Francisco Alcaráz Ariza y col. 1998.
  • Aula de Naturaleza “Las Alquerías”, cuaderno del profesor. Ecoespuña. 1996.
  • Morfología vegetal, cuaderno del alumno. José Fernández-Rufete Reverte.
  • Los árboles y arbustos de la Península Ibérica e Islas Baleares. Ginés A. López González, 2001.
  • CARM Medio Ambiente, publicaciones: El Medio Natural del Parque Regional de Sierra Espuña, http://liferayagri.carm.es/web/guest/sierra-espuna/-/journal_content/56_INSTANCE_3UWw/14/87346
  • CARM Medio Ambiente, publicaciones: Ficha descriptiva del Parque Regional de Sierra Espuña, http://liferayagri.carm.es/web/guest/sierra-espuna/-/journal_content/56_INSTANCE_3UWw/14/85331