Micropropagación

La micropropagación es una técnica avanzada de propagación de especies vegetales.

Se emplea principalmente para plantas de mucho valor, por ejemplo para la introducción rápida de nuevos cultivares, para plantas difíciles de propagar por otros medios o para producir individuos libres de enfermedades.

Utiliza ‘explantos’ (diminutos trozos de material de plantas) que se cultivan en un contenedor de cristal o plástico y en un medio con nutrientes orgánicos, sales minerales, hormonas y otros elementos necesarios para el desarrollo.

El explanto se multiplica formando numerosos vástagos o plántulas completas que se arraigan como microesquejes.

Es vital mantener condiciones estériles todo el tiempo.

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Botánica Básica: Clasificación y Nomenclatura de Especies

El Código Internacional de Nomenclatura Botánica es el compendio de reglas que rigen la nomenclatura taxonómica de los organismos vegetales, a efectos de determinar, para cada taxón vegetal, un único nombre válido internacionalmente.

De esta forma, las plantas tienen dos nombres científicos, escritos en cursiva. El primero, cuya letra inicial siempre es mayúscula, se refiere al género, y el segundo es el de la especie, o epíteto específico; un ejemplo sería: Rosa canina.

Además, en la naturaleza silvestre, las características de las especies a veces denotan variaciones menores; por lo que se les da un tercer nombre, con el prefijo “subesp.” (subespecie), “var.” (variedad) o “f.” (forma); como ejemplo: Rhododendron rex subesp. fictolaemum.

Los  cultivares, plantas que han sido seleccionadas de la naturaleza o de jardines, que se han desarrollado en cultivo y cuyas características se conservan por medios de propagación controlada, se nombran añadiendo un sustantivo entre comillas sencillas y cuya primera letra es mayúscula; ejemplo: Choisya ternata ‘Sundance’.

FUENTES:

  • Wikipedia.
  • Enciclopedia de Jardinería. The Royal Horticultural Society (2005).

Alimentos para desintoxicarse

La desintoxicación es una actividad fundamental en el cuidado de la salud; pues actualmente, la calidad de los alimentos que tomamos y del aire que respiramos favorece la acumulación de sustancias y partículas poco benévolas para la salud de nuestro organismo.

Antes de nada, vale la pena recordar que no hay mejor arma para combatir la intoxicación que los buenos hábitos, empezando por la moderación y un estilo de vida saludable. La mejor medicina es la prevención.

A continuación se presenta una lista de alimentos que pueden ayudar en el proceso de desintoxicación de nuestro organismo:

Manzana

Esta fruta tiene múltiples nutrientes y fitoquímicos que facilitan las labores de limpieza al hígado. Además, contiene una fibra soluble que ayuda a la eliminación de metales y aditivos. Pero, ¡atención!, es importante procurar que estas sean orgánicas, ya que las convencionales están cerca entre los 15 alimentos con mayor presencia de pesticidas del mundo.

Remolacha

Es rica en vitaminas B3, B6, C y beta-caroteno, además de minerales como magnesio, zinc y calcio.  Fortalece el hígado, y su alto contenido en fibras favorece la digestión, lo cual complementa las propias funciones de limpieza de nuestro organismo.

Algas

Son uno de los alimentos más ricos en anti-oxidantes; además, alcalinizan la sangre y fortalecen el tracto digestivo. Aunque, tal vez, su mayor cualidad desintoxicante sea su capacidad para absorber toxinas del tracto y permitir que sean removidas por el organismo.

Ajo

El ajo es uno de los más populares desintoxicantes. El hecho de servir como antibiótico, antiviral y antiséptico garantiza la eliminación de múltiples microbios, lo cual ayudará a la limpieza de las toxinas endógenas.

Alcachofa

Se ha comprobado que incrementan la producción de bilis en nuestro cuerpo y purifican y protegen el hígado. También se conoce su cualidad como estimulantes del flujo en los riñones, lo cual acelera el proceso de remoción de toxinas.

Limones, naranjas y Limas

Estos maravillosos cítricos ayudan a lavar el cuerpo de las toxinas y ponen en marcha el aparato digestivo con los procesos enzimáticos. También ayudan al hígado en sus procesos de limpieza.

Brócoli

Extremadamente abundante en antioxidantes, puede ayudar a estimular la desintoxicación de las enzimas en el tracto digestivo como ninguno otro alimento.

 Té Verde

Lleno de antioxidantes, el té verde no sólo lava las toxinas del sistema a través de su contenido líquido, también contiene un especial tipo de antioxidantes que aumenta la función hepática.

Aceites omega-3

Cáñamo, lino, semillas, aguacate o aceite de oliva ayudan a lubricar las paredes intestinales, permitiendo que el aceite absorba las toxinas y las elimine del cuerpo.

FUENTES:

www.pijamasurf.com

http://www.oxypowder.net

http://www.vitonica.com

Sympathy for the Devil

Eran los años 60, los Beatles dominaban la escena mundial con una música desprovista de un elemento vital: la oscuridad. A la vez, el auténtico blues era aun relativamente desconocido para la mayoría de jóvenes de raza blanca, aquellos quienes ansiaban el lado oscuro y seductor de los Stones, aquellos que se sentían identificados por la supuesta afinidad del grupo con Satanás y por su “Sympathy for the Devil”, su himno-conjuro en forma de burla-fábula cultural. Fue el primer tema de la cara A de “Beggar´s Banquet” (El Banquete de los Mendigos, en castellano), que ahora, 44 años después, sigue siendo no sólo uno de los mejores discos de The Rolling Stones, sino una de los mejores discos de rock jamás creados.

Volvamos a la canción que da título a este post.

Es considerada por la crítica musical como una de las mejores grabaciones de la banda y una de las mejores de la historia del rock. Además, ha sido usada en la banda sonora del videojuego “Tony Hawk’s Proving Ground” y en varias bandas sonoras de películas y series. Cabe señalar que también es el título de una película de 1968 de Jean-Luc Godard (titulada One plus One en Europa) acerca de la contracultura americana de finales de los sesenta. La película muestra el proceso de grabación del tema por parte de los Stones.

La composición de “Sympathy for the Devil” fue totalmente idealizada por el vocalista del grupo Mick Jagger, se ha dicho que su letra estuvo inspirada por la novela de Mijaíl Bulgákov “El maestro y Margarita”, que llegó a manos de Jagger a través de su novia de aquel entonces, la cantante y actriz británica Marianne Faithfull. Aunque algunas estrofas también parecen asemejarse a un pasaje de la obra The Devil and Daniel Webster, de Stephen Vincent Benét.

En una entrevista de 1995 a la revista Rolling Stone, el cantante declaró que creía que había tomado la idea de algún escritor francés, tal vez de Baudelaire, aunque podía equivocarse. También afirmó que inicialmente escribió la canción como si fuese un tema folk de su ídolo Bob Dylan.

Si hablamos en el plano musical, esta canción es distinta en la instrumentación, donde no coincide con una canción de rock. No se compone de los ritmos de cuatro tiempos (4/4) básicos de este género, esta es propulsada principalmente por el bajo y seguida por la batería.
Abre con percusiones a un ritmo de samba, tapado por los timbales de la batería, al que lentamente se le van añadiendo congas y maracas.

Con un ambiente selvático, Jagger grita en falsete, y se sigue repitiendo por un tiempo prolongado. El sonido se va haciendo más tribal mientas más avanza el ritmo, a manera de una fiesta vudú o una ceremonia de sacrificio en lo profundo del África. Antes de comenzar las cuatro primeras líneas, el bajo hace su aparición, creando con las percusiones de fondo un ambiente pacífico, distinto al que dominaba a principios de la canción. Para dar paso a la voz de Jagger que a medida que pasa el tiempo en la canción se torna más rabiosa.

Con respecto a la letra, Mick Jagger interpreta a un misterioso personaje que se resiste a dar su nombre y que reclama ser la principal fuerza motora que está detrás de todos los actos de maldad que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad, citando sucesos como el asesinato de la familia Romanov durante la Revolución rusa, la Segunda Guerra Mundial o el asesinato de Robert y John F. Kennedy.

Cabe señalar que en la época de publicación del álbum, los Stones ya habían desatado críticas a causa de letras sexualmente explícitas, como fue el caso de Let’s Spend the Night Together. También se habían producido las primeras acusaciones de satanismo, debido a que su anterior álbum se titulaba Their Satanic Majesties Request. Sympathy for the Devil volvió a traer estas críticas a primer plano, desencadenando rumores entre los medios de comunicación y temores entre los grupos religiosos. Estos rumores afirmaban que los miembros del grupo eran adoradores del diablo y que suponían una perversa influencia para los jóvenes. No obstante, debe señalarse que una de las posibles interpretaciones de la letra es que “el diablo” es de hecho un miembro más de la humanidad.

La canción podría reinterpretarse como una crítica a la inmoralidad de la propia humanidad o a su hipocresía al levantar una figura metafórica del mal en lugar de buscarlo en su interior. En una entrevista con la revista Creem, Jagger reflexionaba sobre la polémica y afirmaba que le extrañó que se les tildase de adoradores del diablo por tan sólo una canción (“no se trataba de un álbum lleno de signos ocultos en el dorso”).

La controversia acerca del tema pudo haber sido todavía mayor de no ser porque el primer sencillo del álbum, Street Fighting Man levantó más polémica todavía. La canción fue publicada junto con No Expectations en agosto de 1968, año del asesinato de Martin Luther King, en el que tuvieron lugar en Estados Unidos numerosas revueltas raciales y protestas contra la Guerra de Vietnam.

En diciembre del año 1969, la canción volvería al ojo del huracán tras el concierto gratuito que el grupo ofreció en Altamont, California. Lo que pretendía ser la respuesta al Festival de Woodstock acabó convertido en un caos debido a la contratación de una banda de motoristas, los Ángeles del Infierno, como encargados de la seguridad. Mientras el grupo interpretaba Sympathy for the Devil comenzó un altercado delante del escenario, que acabaría con la muerte del joven Meredith Hunter a manos de los Ángeles. Aunque en realidad la muerte se produjo mientras el grupo interpretaba Under My Thumb, Sympathy for the Devil fue el tema que se vio salpicado por esta tragedia, lo que llevó al grupo a no volver a interpretarlo durante ocho años.

FUENTE: Wikipedia

Tipos de Control Biológico

Con la utilización del control biológico intentamos manipular las relaciones existentes entre los seres vivos de un ecosistema, de manera que se asegure la regulación de la mayoría de los fitófagos que se nos escapan, los que constituyen una plaga. Intentaremos conseguirlo conservando, por un lado, lo que ya tenemos (control biológico de conservación), introduciendo y aclimatando nuevas especies entomófagas (control biológico clásico), o reintroduciendo periódicamente (una o más veces a lo largo del ciclo de cultivo) especies que no se han aclimatado o que lo han hecho pobremente (control biológico inoculativo estacional e inundativo). Estos cuatros tipos de control biológico vienen desarrollados a continuación:

Control biológico de conservación: estrategia que pretende modificar el entorno y manipular el hábitat para favorecer y potenciar la actividad de los enemigos naturales (Barbosa, 1998).

Se trataría de enemigos naturales que ya están presentes en los huertos, dígase autóctonos o introducidos. Si nos referimos a los autóctonos, esta estrategia no representa ningún coste adicional ni para el agricultor ni para el medio ambiente; sin embargo, tiene muy poco peso dentro del conjunto de control biológico debido a que está basada en largos y costosos estudios sobre la bioecología de las especies presentes en los agroecosistemas.

Entre las modificaciones de las prácticas culturales que pueden potenciar la actividad de los enemigos naturales, aumentando la biodiversidad del agroecosistema, podemos encontrar el uso de plaguicidas selectivos (Costa-Comelles et al., 1997), la provisión de refugios, el manejo de las cubiertas vegetales, de los setos (Calvo y Urbaneja, 2004; Arnó et al., 2005), o la provisión de huéspedes alternativos, entre otras.

Control biológico clásico: fue el tipo predominante en los comienzos del control biológico moderno, entre finales del siglo XIX e inicios del XX. Los agentes de control biológico que se importan para el control, generalmente, de una plaga de origen exótico, son también de origen exótico. Una vez soltado el enemigo natural, éste se aclimata y pasa a formar parte de la fauna naturalizada de la región. Como al control biológico clásico también se le ha denominado inoculativo, para distinguirlo de aquél en que los enemigos no se aclimatan, o lo hacen de forma deficiente, y hay que reintroducir periódicamente en el cultivo, a este último se le suele llamar control biológico inoculativo estacional.

Control biológico inoculativo estacional: los agentes de control biológico se introducen periódicamente, una o más veces al año, con la finalidad de que se multipliquen en los huertos de forma que sean sus descendientes quienes acaben controlando la plaga, pero sin establecerse de forma permanente (normalmente, por una deficiente hibernación, o por un cambio de cultivo, como sucede, p.ej., en los cultivos protegidos). Aunque en un principio sería deseable que se instalaran de forma permanente, la falta de persistencia puede ser beneficiosa, ya que contribuye a minimizar el posible impacto de los enemigos naturales sobre organismos no objetivo (Van Lenteren et al., 2006).

Control biológico inoculativo inundativo: en este caso, las introducciones son masivas, con una cantidad que controlará la plaga sin que haya que esperar a la aparición de nuevas generaciones del enemigo natural. Los microorganismos entomopatógenos constituyen el ejemplo más claro de este tipo de estrategia de control biológico. Entre ellos encontramos las bacterias, los hongos, los virus y los nemátodos. El uso de estos enemigos naturales es exactamente igual al de un insecticida químico, aunque el momento de aplicación sea, por lo general, mucho más crítico. También los artrópodos pueden utilizarse de este modo.

BIBLIOGRAFIA

Jacas y Urbaneja

Multiplicación de plantas: acodo

El acodo es una técnica de propagación de plantas que trata de hacer aparecer raíces en los tallos para que estos puedan separarse y formar nuevos ejemplares. Puede utilizarse para propagar tanto híbridos y cultivares como especies. En algunas plantas este método de propagación ocurre de manera natural cuando una rama baja arraiga en el suelo. Su gran ventaja es que el tallo acodado necesita muy poca atención mientras se desarrollan las raíces. Sin embargo, es un método lento.

Acodado sencillo: ha de prepararse la planta madre un año antes del acodado. A finales de invierno o principios de primavera se poda una rama baja para estimular el crecimiento de vástagos jóvenes nuevos que arraiguen con facilidad. A principios de primavera del año siguiente, se selecciona un vástago fuerte y se efectúa un corte pequeño a unos 30-45 cm de la punta. Éste se espolvorea con polvo hormonado para arraigo a fin de estimular la aparición de las raíces. Debe agregarse mantillo de hojas o alguna materia orgánica similar (además de granos de arena ásperos) para conservar la humedad y estaquillarse dentro de un agujero poco profundo.

Se rellena el agujero y se compacta la tierra dejando el extremo del vástago expuesto; después se riega abundantemente. Después de un tiempo (a la primavera siguiente), se comprueba si el vástago ha arraigado; si es así, se separa de la planta madre y se planta en un tiesto o en el exterior. En caso de que no haya arraigado, se deja en su sitio y se le da más tiempo.

Este es un método muy usado para, entre otros, árboles del género Corylus, Laurus y Magnolia.

Acodado aéreo: el principio del acodado aéreo es el mismo que el del acodado sencillo, salvo que el vástago acodado arraiga por encima del suelo.

Se elige un tallo fuerte en primavera, ya maduro el año anterior, y se elimina cualquier hoja hasta una distancia de 30-45cm por detrás de su ápice. El tallo se prepara cortando una lengüeta de 5 cm en la corteza (a unos 20-30 cm detrás de la punta) o eliminando un anillo de corteza de 5-10 mm de ancho del tallo en ese mismo punto; en ambos casos, se embadurna la “herida” del corte con polvo hormonado de arraigo.

Ha de rodearse el tallo cortado con un medio de arraigo húmedo y bien aireado; además, debe sellarse, por lo que usaremos un plástico a forma de vendaje que quedará sujeto con cordel o cinta adhesiva.

Si el acodo ha arraigado para la siguiente primavera, se corta el tallo de la planta madre, se retira la manga y se planta en un tiesto; si no lo ha hecho, debe dejarse en su lugar durante un año más.

Este método es muy exitoso en el género Ficus y en las especies Magnolia grandiflora o M. campbellii.

 

BIBLIOGRAFÍA

The Royal Horticultural Society (2006). Enciclopedia de Jardinería.

Utilización de Composts en la Prevención de Enfermedades de Plantas

Las causas por las que los composts pueden actuar en el control biológico de plagas hay que buscarlas en diversos factores, todos ellos relacionados entre sí y difíciles de separar, aunque sí con posibilidad de agruparse en varios grupos.

Entre los factores biológicos destaca la incorporación junto a los composts de microorganismos, que por su naturaleza tienen capacidad de utilizar los diversos nichos ecológicos existentes en este tipo de material y que, a su vez, han demostrado tener un efecto biocontrol.

En otros casos, la supresión de la enfermedad se correlaciona con el aumento en la actividad microbiana al incorporar el compost al suelo, ocupando la totalidad de los nichos ecológicos e impidiendo la instauración de microorganismos oportunistas o patógenos.

También su acción puede deberse a factores físico-químicos debidos al cambio de las condiciones del suelo al incorporarse este tipo de material a él, impidiendo la instauración del patógeno o bien mejorando la salud de la planta, potenciando el sistema inmune de la misma y, en definitiva, haciéndola más resistente al ataque de potenciales microorganismos fitopatógenos.

BIBLIOGRAFÍA:

JA Pascual. Papel de los composts en el control biológico de enfermedades fúngicas en el marco de una agricultura ecológica. CEBAS-CSIC.