Multiplicación de plantas: acodo

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El acodo es una técnica de propagación de plantas que trata de hacer aparecer raíces en los tallos para que estos puedan separarse y formar nuevos ejemplares. Puede utilizarse para propagar tanto híbridos y cultivares como especies. En algunas plantas este método de propagación ocurre de manera natural cuando una rama baja arraiga en el suelo. Su gran ventaja es que el tallo acodado necesita muy poca atención mientras se desarrollan las raíces. Sin embargo, es un método lento.

Acodado sencillo: ha de prepararse la planta madre un año antes del acodado. A finales de invierno o principios de primavera se poda una rama baja para estimular el crecimiento de vástagos jóvenes nuevos que arraiguen con facilidad. A principios de primavera del año siguiente, se selecciona un vástago fuerte y se efectúa un corte pequeño a unos 30-45 cm de la punta. Éste se espolvorea con polvo hormonado para arraigo a fin de estimular la aparición de las raíces. Debe agregarse mantillo de hojas o alguna materia orgánica similar (además de granos de arena ásperos) para conservar la humedad y estaquillarse dentro de un agujero poco profundo.

Se rellena el agujero y se compacta la tierra dejando el extremo del vástago expuesto; después se riega abundantemente. Después de un tiempo (a la primavera siguiente), se comprueba si el vástago ha arraigado; si es así, se separa de la planta madre y se planta en un tiesto o en el exterior. En caso de que no haya arraigado, se deja en su sitio y se le da más tiempo.

Este es un método muy usado para, entre otros, árboles del género Corylus, Laurus y Magnolia.

Acodado aéreo: el principio del acodado aéreo es el mismo que el del acodado sencillo, salvo que el vástago acodado arraiga por encima del suelo.

Se elige un tallo fuerte en primavera, ya maduro el año anterior, y se elimina cualquier hoja hasta una distancia de 30-45cm por detrás de su ápice. El tallo se prepara cortando una lengüeta de 5 cm en la corteza (a unos 20-30 cm detrás de la punta) o eliminando un anillo de corteza de 5-10 mm de ancho del tallo en ese mismo punto; en ambos casos, se embadurna la “herida” del corte con polvo hormonado de arraigo.

Ha de rodearse el tallo cortado con un medio de arraigo húmedo y bien aireado; además, debe sellarse, por lo que usaremos un plástico a forma de vendaje que quedará sujeto con cordel o cinta adhesiva.

Si el acodo ha arraigado para la siguiente primavera, se corta el tallo de la planta madre, se retira la manga y se planta en un tiesto; si no lo ha hecho, debe dejarse en su lugar durante un año más.

Este método es muy exitoso en el género Ficus y en las especies Magnolia grandiflora o M. campbellii.

 

BIBLIOGRAFÍA

The Royal Horticultural Society (2006). Enciclopedia de Jardinería.

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