Triticale

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Este cereal nació en el siglo XIX, fruto del cruzamiento de trigo y centeno.

Es una interesante alternativa forrajera, ya que gracias a su doble aptitud puede emplearse para forraje y/o grano.

Por su rápido crecimiento inicial, permite ser pastoreado al final de la fase de ahijado y antes del comienzo del encañado, coincidiendo con el pleno invierno, momento óptimo teniendo en cuenta la cantidad de forraje producido (1500 – 2000 kg/ha de materia seca) como la calidad del mismo (entre 20 – 24% de proteína). Un aprovechamiento más tardío podría comprometer el rebrote y con ello la producción de grano.

Tras el pastoreo, el cultivo debe abonarse con nitrógeno para favorecer el rebrote y se dejará que continúe el ciclo y madure hasta obtener una aceptable cosecha de grano.

Su alto valor agronómico y económico radica en sus ventajas adaptativas:

  •           Rusticidad
  •           Resistencia a sequía y frío
  •           Resistencia frente a ciertas enfermedades
  •           Composición nutricional, óptima en cuanto a vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales se refiere.
  •           Alto contenido en almidón, lípidos, fibra y proteína, comparado con otros cereales.

BIBLIOGRAFÍA

Revista Agropecuaria “Agricultura”, nº955, Octubre 2012.

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