Conservación de Especies de Interés Forestal

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Los bosques son necesarios para el desarrollo normal de la vida. Siendo explotados de forma racional se convierten en una muy importante fuente de riqueza.

bosque pinos

Unido a su interés en el ecosistema, las plantas silvestres pueden mejorar determinados caracteres de sus parientes cultivadas (plantas de uso agrícola); esto es debido a que estas últimas se han ido seleccionando en razón de su productividad en condiciones adecuadas de cultivo, lo que ha repercutido en un menor potencial de resistencia o tolerancia ante situaciones adversas, al contrario que las especies forestales, que han ido seleccionándose por su capacidad de adaptación a condiciones de estrés.

Muchas especies forestales se hallan en regresión o incluso en peligro de extinción debido a diversas causas como talas, recolección excesiva, incendios, difícil propagación, etc.

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Figuras de protección tales como “Parque Nacional”, “Reserva Natural”, ó “Paisaje Protegido” constituyen una eficaz medida para la conservación de especies en su propia área de distribución (difícil resulta sin embargo la conservación in situ de la vegetación natural que no se encuentra bajo la protección de alguna de estas figuras).

Otra forma de mantener, o incluso de aumentar, las plantas pertenecientes a especies en peligro de extinción nos la ofrece la conservación ex situ (fuera de sus ecosistemas naturales), esto se realiza en colecciones de campo o viveros, jardines botánicos, bancos de germoplasma, bancos de células, tejidos o plantas, que tienen como base el cultivo in vitro.

La conservación del germoplasma ex situ entraña tres aspectos principales: localización y caracterización de las poblaciones, propagación de las mismas por métodos que no dañen a las plantas madres,  y conservación propiamente dicha.

LOCALIZACIÓN: Consiste en establecer la localización de poblaciones, su cartografiado (mediante GPS), la descripción ampelográfica (morfología y fenología), la determinación de la flora adyacente, el estudio de suelos, la incidencia de plagas y enfermedades, etc. También se procede a una recogida de material para su conservación en bancos de germoplasma, a una determinación de los enemigos naturales de las plagas y al reconocimiento de los principales polinizadores. A la vez se va creando una base de datos de mapas temáticos sobre cada población cartografiada.

PROPAGACIÓN REPRODUCTORA: Las especies vegetales superiores se propagan por vía sexual o por vía vegetativa. En el primer caso por germinación de una semilla que se formó de la unión de una célula masculina con una femenina. La progenie será una fusión de los caracteres de ambos y, en consecuencia, se obtendrá una planta hija que difiere del progenitor (lo cual significa un aumento de la biodiversidad). Esto constituye  una condición importante para la supervivencia de poblaciones forestales, pues un exceso de individuos genéticamente semejantes supone un alto riesgo ante una situación de adversidad. Por ello, la reproducción es el sistema más conveniente en la propagación de plantas de bosque. Con fines de conservación, cuando la semilla germina bien, lo más económico es extraerla del fruto, someterla a un proceso de estratificación o de frío y sembrarla directamente en bandeja o semillero sobre un sustrato de arena y turba.

in vitro

MULTIPLICACIÓN AGÁMICA: Se obtiene una nueva planta a partir de un fragmento de un solo progenitor, por enraizado o por injerto. La planta hija reflejará los caracteres del progenitor. De este modo se consiguen líneas de plantas clónicas. Según el tamaño del esqueje las técnicas van desde sistemas que combinan riego por nebulización, calor basal y un tratamiento con auxina, hasta la implantación directa en el terreno o en vivero. Por ejemplo, si se emplean esquejes semiherbáceos, se recurre al procedimiento de nebulización (riego intermitente y micronizado + tratamiento con calor y auxina en la estaquilla; requiere de un recinto cerrado que permita la entrada de luz solar y de un sistema de calefacción), a través de este método se obtienen unos porcentajes muy elevados de éxito en los esquejes de algunas especies forestales.

ESPECIES RECALCITRANTES: Son aquellas que no responden ni a las técnicas de propagación por reproducción ni a las técnicas de propagación agámica. Malformaciones, fenómenos de dormancia o desequilibrios entre la maduración del fruto y el embrión, una cubierta dura e impermeable o la acumulación de inhibidores hormonales, son los motivos por los que estas especies tienen dificultad para propagarse. Para disminuir estos efectos se recurre a distintos procedimientos: ingestión por animales, ácidos, bases, tratamientos con frío, eliminación de dicha cubierta, etc. Las especies forestales leñosas suelen ser recalcitrantes a su propagación mediante estaquillado.

CULTIVO IN VITRO: Consiste en el desarrollo, sobre un medio nutritivo y en condiciones de asepsia, de células o tejidos vegetales. Se basa en los principios de autonomía y totipotencia de la célula. Esta técnica no infiere daño alguno a la planta madre, permite la obtención de un elevado número de individuos en poco tiempo y a partir de muy poca cantidad de material inicial. Tiene varias fases:
Primera, preparación del material a cultivar.
Segunda, esterilización de todos los elementos que intervienen en el proceso.
Tercera, establecimiento del cultivo en condiciones asépticas.
Cuarta, adaptación de los individuos obtenidos a condiciones externas.

A continuación se presentan algunos de los resultados logrados en especies de interés forestal en Andalucía:

  • Atropa bética (endémica), en las pruebas en bandejas se obtuvo un 30% de éxito, en las pruebas de germinación in vitro se alcanzó un 100% de éxito.
  • Acebo, no se realizaron pruebas de germinación en bandejas. Se ensayaron in vitro semillas completas y semillas sin cubierta (0%), medias semillas sin cubierta que contenían el embrión (25%) y embriones aislados (66%).
  • Enebro, previo a las pruebas de germinación se realizó un estudio sobre su viabilidad, en el cual, aproximadamente, un 50% de las semillas resultaron no ser viables. Posteriormente se realizó el cultivo in vitro y los mejores resultados se consiguieron con embriones aislados (50%).
  • Acebuche, se logró un 100% de éxito en la germinación del embrión aislado.
  • Ojaranzo, en el cultivo in vitro se alcanzó el 90% de nuevas plántulas.
  • Vid silvestre, se obtuvo una muy buena respuesta a todos los procedimientos de propagación.

Ventajas del cultivo in vitro:
Como se puede observar en lo expuesto en el párrafo anterior, este método es muy eficaz en la propagación de diversas especies forestales que presentan dificultades a la propagación por métodos tradicionales. Otro aspecto interesante es la posibilidad de realizar propagación agámica a partir de la plántula obtenida. Al tratarse de material juvenil, este se regenera más fácilmente; y al provenir del cultivo in vitro, no padece contaminaciones ni es necesario desinfectarlo.

Como ya se mencionó antes, la conservación, propiamente dicha, de material vegetal ex situ, implica recurrir a colecciones de campo o vivero, así como a jardines botánicos o a bancos de germoplasma. Sin embargo, para la conservación de pequeño material agámico (ocupa un espacio muy reducido) se usa el cultivo in vitro. Este método nos permite mantener una línea clónica durante varios años sin que se produzcan alteraciones; después se cultivara en condiciones externas, donde se pueden renovar las plantas o regenerar las poblaciones que se desee.

El desarrollo de la planta in vitro está condicionado por el volumen y la composición de la atmósfera gaseosa del interior del contenedor. Se está ensayando el uso de contenedores permeables a los gases para detener el crecimiento de la planta.

La mayor estabilidad del material vegetal in vitro, y un periodo de decenios de almacenamiento, se logran mediante técnicas criogénicas a temperatura ultrabaja en nitrógeno líquido; aunque en el proceso de enfriamiento y su posterior descongelación, la célula puede sufrir daños. Para obviar este riesgo se recurre a sustancias crioprotectoras junto con un enfriamiento muy rápido o muy lento, o a la protección por una cubierta de arginato.

En resumen, la combinación de métodos de conservación ex situ e in situ nos permite conservar especies vegetales en peligro de extinción y disponer de plantas que sirvan para regenerar la vegetación de un bosque.

BIBLIOGRAFÍA:

Revista Investigación y Ciencia, nº335.

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