El suelo, técnicas de cultivo

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Queda demostrado que la mejor técnica en cuanto al uso del suelo en cultivos es la que consiste en mantener las calles con hierba natural, o en defecto sembrada, a la que se darán cortes durante los ciclos de cultivo, junto con una banda totalmente limpia en las filas de los árboles (esta se mantendrá a base de herbicidas o labores).

Para lograr que los insectos polinizadores no acudan a las flores de las malas hierbas en vez de a las de los frutales, es necesario segar antes de la floración de nuestro cultivo.

El mantenimiento de la hierba de las calles mediante siegas permite obtener refugio a la fauna útil, es decir, a insectos depredadores de potenciales plagas.

Toda cubierta vegetal, tanto natural como artificial, es útil para mejorar las características del suelo, pues aumenta en gran medida la materia orgánica y los microorganismos, favorece la infiltración del agua y reduce la compactación, erosión y competencia de malas hierbas.

Esta técnica de cultivo es especialmente recomendable en:

  • Frutales, vid y olivo en parcelas con pendiente.
  • En regadío, como cubierta permanente segada periódicamente.
  • En secano, como cubierta invernal, eliminándola en primavera y verano.

Para un correcto manejo de las cubiertas vegetales hemos de valorar la competencia con el cultivo por el agua del suelo la incidencia sobre determinadas plagas y enfermedades, el aumento del riesgo de heladas por irradiación, etc.

Como norma general, hemos de detener el crecimiento de la cubierta cuando el cultivo comienza la extracción de agua en primavera. Esta labor se realiza mediante siegas y procurando mantener siempre limpia la banda de suelo bajo el cultivo.

No es recomendable el uso de esta técnica en suelos pedregosos, en secano cuando no hay posibilidad de eliminar la cubierta verde en verano y en plantaciones muy jóvenes o en zonas donde ocurren con frecuencia heladas de irradiación y no es posible mantener desherbada una banda suficientemente ancha bajo los árboles.

Como ejemplo, en Aragón, en los cultivos leñosos de secano semiárido, son recomendables las cubiertas de cebada, centeno y veza + avena. En zonas más húmedas se pueden emplear también las de trébol blanco, alfalfas enanas y festuca elevada (Festuca arundinacea). Las crucíferas sembradas (tipo colza) o naturales (Liviana blanca) pueden ser utilizadas en suelos con tendencia a la compactación.

Fuentes consultadas: Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón.

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