Gestión Integrada de Plagas

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La Gestión Integrada de Plagas persigue conseguir el desarrollo de cultivos sanos con una mínima alteración de los ecosistemas y promocionando los mecanismos naturales para el control de las plagas.

Se basa en tres principios generales:

1. La prevención o eliminación de organismos nocivos debe lograrse gracias a:

  • Rotación de cultivos
  • Adecuadas técnicas de cultivo
  • Uso de variedades resistentes o tolerantes así como de simientes y material de multiplicación normalizados o certificados
  • Prácticas de fertilización, enmiendas y riego y drenaje equilibradas
  • Prevención de la propagación de organismos nocivos con medidas profilácticas
  • Protección y mejora de los organismos beneficiosos importantes

2. Se realizará seguimiento de los organismos nocivos con métodos e instrumentos adecuados (por ejemplo, observaciones sobre el terreno para detectar de forma precoz las posibles amenazas, recomendaciones de asesores cualificados).

3. Los resultados de la vigilancia bajo umbrales seguros harán aplicar medidas fitosanitarias en el momento oportuno y con el menor impacto sobre los agroecosistemas.

4. Los métodos sostenibles no químicos deberán preferirse a los químicos siempre que permitan un satisfactorio control de las plagas.

5. Los fitosanitarios aplicados deberán ser tan específicos como sea posible, y deberán tener los menores efectos secundarios.

6. Los usuarios profesionales deberán limitar la utilización de productos fitosanitarios a los niveles que sean necesarios reduciendo dosis y frecuencia de aplicación entre otros.

7. Aplicación de fitsanitarios de acción distinta frente a riesgos de resistencias y si el nivel de organismos nocivos así lo requiere.

8. Los profesionales dedicados a esta actividad deberán comprobar la eficacia de las medidas fitosanitarias aplicadas realizando un seguimiento de los organismos nocivos.

Perjuicios y Beneficios del último temporal

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El último temporal de frío, viento y lluvias acontecido en las regiones mediterráneas españolas está teniendo grandes repercusiones en la agricultura.

Por un lado, las intensas heladas y el granizo han causado daños en cultivos como almendro, melocotonero, albaricoque y/o cítricos, lo que va a suponer una merma en la producción.

Sin embargo, las lluvias traerán consecuencias muy positivas al suponer una recarga para los acuíferos y un riego adicional para los cultivos de viñedo y cereal.

 

Golpe de ariete

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Se denomina golpe de ariete a una modificación de la presión en una conducción debida a la variación del estado dinámico del líquido.

En las paradas de las bombas, en el cierre de válvulas, etc., se produce esta variación de la velocidad de la circulación del líquido conducido en la tubería.

La presión máxima que soporta la tubería será la suma o resta del incremento del valor del golpe de ariete a la presión estática de dicha conducción.

La fuerza de inercia del líquido en estado dinámico en la conducción origina tras el cierre de válvulas unas depresiones y presiones debidas al movimiento ondulatorio de la columna líquida, hasta que se produzca el paro de toda la masa líquida. Las depresiones o sobrepresiones empiezan en un máximo al cierre de válvulas o parada del motor, disminuyendo hasta el final, en que desaparecerán, quedando la conducción en régimen estático.

En el valor del golpe de ariete influirán varios factores, tales como la velocidad de tiempo de parada, que a su vez puede ser el cierre de la válvula de compuerta o el paro del motor. Otros factores serían: la velocidad del agua dentro de la conducción, el diámetro de la tubería, etc.

Para evitar este incremento del golpe de ariete o sobrepresión creada, se instalarán varios elementos como válvulas de retención, calderines de aire, chimeneas de equilibrio, válvulas antiariete, etc.

En cualquier conducción, tanto en elevación como en descenso, se deberá calcular el golpe de ariete y evitarlo o neutralizarlo, evitándose roturas en conducciones, daños en grupos de bombeo e incluso posibles accidentes en el personal de servicio.

Normalmente dentro de las instalaciones de riego por aspersión o riegos localizados, no se producen estos “golpes” al estar en comunicación el agua con el aire exterior a través de los aspersores o goteros.

FUENTES

Apuntes de Ingeniería Rural, Universidad de Sevilla