El Fuego Bacteriano en los frutales

Esta enfermedad afecta a las rosáceas, tanto frutales como ornamentales y/o silvestres. Podemos destacar, entre otros, a perales, manzanos, membrillos, nísperos y a las ornamentales Amelanchier, Crataegus o Cotoneaster. El causante es la bactería Erwinia amylovora.

Los daños causados dependen de la sensibilidad de la especie, pero pueden llegar a ser muy graves, incluso produciendo la muerte de la planta en muy poco tiempo.

Las primeras infecciones se producen en primavera, a partir de la polinización de las primeras flores. Afecta tanto a flores, como a hojas y nuevos brotes, que adquieren un aspecto curvado, seco y quemado, lo que da nombre a la enfermedad. La enfermedad pasa de brotes a tronco.

Las medidas recomendadas para disminuir el riesgo de esta enfermedad son:

  • Realización de un tratamiento a base de compuestos de cobre en el estado fenológico C-D.
  • Inicio de tratamientos con el 5 por ciento de las flores abiertas. Continuarán durante todo el periodo de floración hasta la caída de los pétalos. Se utilizarán materias activas autorizadas en el caso del cultivo del peral.
  • Evitar la colocación de colmenas en las parcelas durante todo el periodo de floración. En el caso de que existan en la zona otras especies de frutales que requieran polinización, es aconsejable la instalación de colmenas de abejorros debido a su menor movilidad.
  • En el caso de utilización de colmenas, incluso de abejorros, es aconsejable su retirada de las parcelas al 80 por ciento de la floración para reducir el riesgo de propagación.

NOTA: existen determinados productos, como el Blossom Protect, que requieren una Autorización excepcional y pueden ser empleados en un periodo de tiempo. Para poder utilizar este producto, el agricultor debe solicitar permiso al Servicio de Sanidad Vegetal de su Comunidad Autónoma, especialmente cuando se trate de parcelas que están dentro de un programa de ayudas.

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Gestión Integrada de Plagas

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La Gestión Integrada de Plagas persigue conseguir el desarrollo de cultivos sanos con una mínima alteración de los ecosistemas y promocionando los mecanismos naturales para el control de las plagas.

Se basa en tres principios generales:

1. La prevención o eliminación de organismos nocivos debe lograrse gracias a:

  • Rotación de cultivos
  • Adecuadas técnicas de cultivo
  • Uso de variedades resistentes o tolerantes así como de simientes y material de multiplicación normalizados o certificados
  • Prácticas de fertilización, enmiendas y riego y drenaje equilibradas
  • Prevención de la propagación de organismos nocivos con medidas profilácticas
  • Protección y mejora de los organismos beneficiosos importantes

2. Se realizará seguimiento de los organismos nocivos con métodos e instrumentos adecuados (por ejemplo, observaciones sobre el terreno para detectar de forma precoz las posibles amenazas, recomendaciones de asesores cualificados).

3. Los resultados de la vigilancia bajo umbrales seguros harán aplicar medidas fitosanitarias en el momento oportuno y con el menor impacto sobre los agroecosistemas.

4. Los métodos sostenibles no químicos deberán preferirse a los químicos siempre que permitan un satisfactorio control de las plagas.

5. Los fitosanitarios aplicados deberán ser tan específicos como sea posible, y deberán tener los menores efectos secundarios.

6. Los usuarios profesionales deberán limitar la utilización de productos fitosanitarios a los niveles que sean necesarios reduciendo dosis y frecuencia de aplicación entre otros.

7. Aplicación de fitsanitarios de acción distinta frente a riesgos de resistencias y si el nivel de organismos nocivos así lo requiere.

8. Los profesionales dedicados a esta actividad deberán comprobar la eficacia de las medidas fitosanitarias aplicadas realizando un seguimiento de los organismos nocivos.

Ceratitis capitata

Díptero polífago que puede afectar gravemente a cítricos y frutales de hueso, además de a otras especies de frutales de pepita, caqui o vid. Se le conoce con el nombre de “mosca de la fruta”.

Su larva es ápoda y color crema y mide menos de un centímetro de largo. El adulto tiene las alas transparentes con manchas marrones, negras y amarillas y el cuerpo amarillento con pintas negras; los ojos son grandes y rojos.

Capaz de tener entre 5 y 10 generaciones anuales, puede pasar el invierno como pupa o como larva (siempre que encuentre hospedantes que fructifiquen en esa época). A final del invierno afecta a los frutos de los cítricos, posteriormente pasa a los frutales de hueso que antes maduran, y va intercalándose por entre los más tardíos en verano. A finales de otoño detiene su actividad para volver de nuevo a repetir el ciclo en invierno. Su desarrollo óptimo se produce entre los 15 y los 30ºC aproximadamente.

Causa daños en los frutos al pudrirse estos por la entrada de hongos a través de las picaduras realizadas por las hembras al poner los huevos en ellos.

Para su control pueden realizarse tratamientos químicos, biológicos y culturales.

El tratamiento químico consiste en la aplicación de un insecticida mezclado con un atrayente alimentario (proteínas hidrolizadas). En el caso de los cítricos se trata solamente la parte más soleada del árbol cada 5-10 días cuando se detecta la plaga tras cambiar de color los frutos. En los frutales, los tratamientos se realizan durante las últimas 4-5 semanas antes de la recolección, una vez por semana. Las materias primas a emplear son metil clorpirifos, azadiractin (en ecológico) o deltametrín.

En control biológico se emplean machos estériles que reducen las futuras generaciones. No se han encontrado, de momento, enemigos naturales eficaces.

En cuanto a medidas culturales, el trampeo masivo es la principal medida de control; se usan mosqueros cebados con atrayente más insecticida, a razón de entre 50 y 75 trampas/ha en función de si se trata de cítricos, frutales u otros. Los frutos afectados deben ser destruidos, nunca enterrados en el suelo ni abandonados en cualquier lugar.

Utilización de Composts en la Prevención de Enfermedades de Plantas

Las causas por las que los composts pueden actuar en el control biológico de plagas hay que buscarlas en diversos factores, todos ellos relacionados entre sí y difíciles de separar, aunque sí con posibilidad de agruparse en varios grupos.

Entre los factores biológicos destaca la incorporación junto a los composts de microorganismos, que por su naturaleza tienen capacidad de utilizar los diversos nichos ecológicos existentes en este tipo de material y que, a su vez, han demostrado tener un efecto biocontrol.

En otros casos, la supresión de la enfermedad se correlaciona con el aumento en la actividad microbiana al incorporar el compost al suelo, ocupando la totalidad de los nichos ecológicos e impidiendo la instauración de microorganismos oportunistas o patógenos.

También su acción puede deberse a factores físico-químicos debidos al cambio de las condiciones del suelo al incorporarse este tipo de material a él, impidiendo la instauración del patógeno o bien mejorando la salud de la planta, potenciando el sistema inmune de la misma y, en definitiva, haciéndola más resistente al ataque de potenciales microorganismos fitopatógenos.

BIBLIOGRAFÍA:

JA Pascual. Papel de los composts en el control biológico de enfermedades fúngicas en el marco de una agricultura ecológica. CEBAS-CSIC.

Plagas, definición y fundamentos

No existe ningún criterio objetivo por el que una especie en concreto sea una plaga. El concepto de plaga es totalmente antrópico y lo aplicamos a cualquier especie que nosotros, los humanos, consideremos indeseable. Así, utilizamos este término para referirnos a aquel organismo que compite con nosotros por alimento, vivienda, vestido, placer o salud.

Una característica común a todas las especies plaga es pues que sólo se encuentran en sistemas modificados por los humanos, como áreas urbanas o agroecosistemas, mientras que en el medio natural éstas se convierten simplemente en especies consumidoras. Sin humanos, no hay plagas. En el caso particular de las plagas de importancia agrícola, nos encontramos con especies que se alimentan, viven, o utilizan para construir sus nidos, plantas (o más frecuentemente, alguna parte de esas plantas) que nosotros utilizamos como comida, fibra, madera, o por su valor ornamental.

Por qué una especie fitófaga se convierte en plaga: una característica que suele ser común a todas las especies plaga es el hecho de haber escapado al control natural que sus enemigos naturales ejercían cobre ellas. Lo puede haber ocurrido por distintas razones:

– Porque la especie plaga ha sido introducida, o ha invadido por sus propios medios, una zona previamente no colonizada por este organismo. Éste es el caso de las plagas exóticas o introducidas, que no suelen ir acompañadas en su expansión por sus enemigos naturales de origen.

– Porque la especie plaga ha sido estimulada por la existencia de recursos abundantes y permanentes, situación característica de los agroecosistemas modernos en que la especie fitófaga se encuentra con una zona de cultivo en que su alimento se encuentra en gran cantidad. Éste sería el caso típico de una plaga de tipo r.

– Porque la especie fitófaga ha sido liberada de los factores que la controlaban y regulaban. Éste es el caso típico de fitófagos secundarios que explotan tras tratamientos insecticidas poco selectivos, más tóxicos para sus enemigos naturales que para ellas mismas.

– Por haberse producido algún cambio o mutación en el organismo que lo hace invulnerable a sus enemigos naturales, ya sean éstos cambios de comportamiento, bioquímicos (encapsulación), etc.

– Por haberse producido cambios en las actividades o los hábitos de los consumidores. Esto suele ocurrir con los umbrales de tipo cosmético, en que nuestra tolerancia hacia la especie plaga es demasiado baja como para que los enemigos naturales puedan mantener la población del fitófago por debajo de ese umbral,  así como con especies de importancia cuarentenaria, en el que los umbrales de tolerancia son cero.

BIBLIOGRAFÍA

Jacas y Urbaneja (2008). Control biológico de plagas agrícolas.

Setos en Agricultura

Los setos son hileras de árboles y arbustos (donde también crecen hierbas silvestres), generalmente situados en los bordes de las parcelas de cultivo, en los terraplenes y/o siguiendo los cursos de agua que atraviesan las fincas.

La presencia de estos, o de vegetación silvestre, alrededor de las parcelas de cultivo permite el desarrollo de enemigos naturales de las plagas, que luego se desplazan hacia los cultivos para seguir creciendo.

Además, tienes otras funciones en los agroecosistemas, como son:

  • Disminuyen la contaminación de las aguas subterráneas y superficiales, ya que bombean nutrientes desde las capas más profundas hacia la superficie del suelo.
  • Suavizan el microclima de las parcelas y protegen a animales y cultivos aumentando su producción.
  • Ayudan al control de la erosión, tanto hídrica como eólica.
  • Su disposición en los bordes de parcelas y terraplenes permite sustituir a las poblaciones de malas hierbas que se sitúan allí habitualmente, evitando que puedan colonizar la parcela de cultivo.
  • Aportan otros productos útiles como leña o alimento para el ganado, e incluso tienen uso medicinal o decorativo.
  • Realizan un servicio a la sociedad al mantener una mayor biodiversidad, sobre todo cuando funcionan como corredores ecológicos entre áreas mayores de vegetación silvestre.
  • Dan lugar a paisajes rurales más atractivos para los visitantes, tanto por la mejora estética que representan como por la modificación del microclima que realizan en zonas cálidas.

Como consejos para el establecimiento de setos en agricultura podríamos destacar los siguientes:

  • Uso de especies autóctonas.
  • No debe ser impermeable a los vientos.
  • Se usarán especies de tamaño variable.
  • Es aconsejable mezclar especies con floración en distintas épocas para atraer a la fauna auxiliar.
  • Las coníferas no son adecuadas, pues aportan poca biodiversidad.
  • Debemos respetar ciertas distancias con fincas colindantes.

Sin embargo, puede haber unos mínimos inconvenientes, pues:

  • Ocupan un porcentaje de la superficie de la explotación agrícola.
  • Necesitan un establecimiento y mantenimiento periódicos.
  • Pueden dificultar el movimiento de la maquinaria.

 

FUENTES:

Guzmán y Casado (2008). Funcionalidades de los Setos. MARM.

Roselló i Oltra. Manejo Agroecológico de Cultivos Hortícolas. Conselleria dÀgricultura i Pesca. Generalitat Valenciana.

Control de plagas y enfermedades en agricultura ecológica

En la agricultura ecológica se trata de mantener los daños de plagas y enfermedades por debajo del nivel en que el rendimiento es reducido de forma significativa. Esto se logra evitando las condiciones que las favorecen como el monocultivo, el uso de variedades uniformes e inadaptadas y la utilización de fertilizantes químicos. Por tanto, desde la Agroecología se propone, como primer paso importante, establecer las condiciones contrarias a través de la introducción de biodiversidad (material vegetal adecuado, setos, policultivos, rotaciones) y del mantenimiento de la fertilidad del suelo (aplicación periódica de materia orgánica compostada). En este último caso, es de destacar que la fertilización orgánica ha demostrado ser capaz de reducir los problemas de enfermedades, como las ocasionadas por hongos del suelo (Phytium, Fusarium, Rhizoctonia, Phytophthora, etc.) y por nematodos, incrementando la población y actividad de fauna auxiliar.

En el caso de que las condiciones preventivas no sean suficientes, está autorizada la utilización de productos de origen vegetal, mineral, microbiano, trampas y fauna auxiliar aceptados por la normativa de producción ecológica. Son numerosos los productos utilizables, por lo que se van a mostrar a continuación únicamente algunas características de aquellos más relevantes en el control de plagas y enfermedades

a) Productos de origen vegetal

Es cada vez mayor el número de especies vegetales de las que se conocen sus efectos nocivos (tóxicos, repelentes…) contra los fitófagos o seres vivos que se alimentan de plantas. Algunas de ellas pueden prepararse y utilizarse de forma casera, pueden adquirirse en el mercado e incluso asociarse a las plantas cultivadas. Destacan el neem, la cola de caballo, la ortiga y el crisantemo.

b) Productos de origen mineral y mezclas

Los más usados son el jabón potásico (sustancia obtenida mezclando grasas, generalmente de origen vegetal, e hidróxido potásico, que actúa por contacto solubilizando determinadas sustancias orgánicas, como la capa protectora de algunos insectos), los derivados del cobre (actúan por contacto perjudicando a muchos tipos de hongos y bacterias, inhibiendo su desarrollo; aunque su uso ha de ser precavido, pues puede tener efectos negativos en las plantas) y los derivados del azufre (principalmente usado para tratamientos contra oidio y ácaros).

c) Productos de origen microbiano

Muy usados son el Bacillus thuringiensis (Bt) (bacteria que genera unas toxinas que paralizan el sistema digestivo; así, los insectos intoxicados dejan de alimentarse y mueren), Beauveria bassiana (hongo que se desarrolla sobre el cuerpo de insectos, penetrando en su interior y provocándoles la muerte) y distintos tipos de virus.

d) Trampas

Existen numerosos tipos de trampas, tanto caseras como comerciales, que se usan con distintos objetivos en la horticultura ecológica: para evaluar el nivel de las poblaciones de insectos, para realizar capturas masivas o para dificultar la reproducción.

e) Fauna auxiliar

Hay una gran cantidad de enemigos naturales que se pueden adquirir para el control de muchas plagas como mosca blanca pulgones, cochinillas, araña roja, etc. En cualquier caso, no debe olvidarse que el establecimiento de biodiversidad (setos, cubiertas vegetales y asociaciones) puede contribuir al desarrollo y mantenimiento de esta fauna auxiliar en la finca.

BIBLIOGRAFÍA:

Manual de Buenas Prácticas en Producción Ecológica, MARM